Lucio Gutiérrez gana terreno con Miss Universo

Lucio Gutiérrez gana terreno con Miss Universo

QUITO. Ser la sede de Miss Universo no solo tiene la ventaja de que Ecuador sea por unas horas el centro de atención del mundo entero. Para Lucio Gutiérrez, el evento previsto para el 1 de junio ha comenzado a ser la oportunidad perfecta para recuperar su imagen en medio de un clima de alteración y protestas sociales.
La ministra de Comercio, Ivonne Baki, consiguió la varita mágica para traer el evento a Ecuador. La sede fue ganada por una parte gracias a su amistad con el “dueño del evento”, el multimillonario norteamericano Donald Trump. Y luego por el asombro que produjo a este magnate las Islas Galápagos durante una curiosa anécdota acaecida en un viaje cuando la actual ministra era embajadora en EE.UU. La misma Baki lo cuenta para Tiempos del Mundo.”Inicíabamos un viaje de Washington a Palm Beach para un evento de la Cruz Roja Internacional. Al momento de subir al avión, ocurría en Galápagos un terrible derrame de petróleo del buque Jessica. Ese mismo instante empezaron las llamadas a mi teléfono de todo el mundo: del Senado, del Congreso estadounidense. Hasta de la realeza europea. Entonces, Trump se dio cuenta de la importancia del archipiélago de Galápagos y la intención global de aportar para evitar un desastre. Finalmente cuando llegamos a Palm Beach, llegó el momento en que Donald me preguntó: “si ustedes tienen un país con esas islas encantadas ¿por qué no hacen un evento de Miss Universo?”
Baki debía conseguir el apoyo del Ministro de Gobierno y Tramp ponía casi todo lo demás. Paradójicamente, al régimen de ese entonces (Gustavo Noboa) no le interesó la idea. Fue en la presidencia de Lucio Gutiérrez que el primer mandatario apoyó poner a Ecuador en el certamen universal.
“Un país fragmentado y constantemente decepcionado con sus gobernantes encuentra en estos sucesos el lenguaje de su unidad y el descubrimiento de su riqueza”, explica Mauro Cervino, catedrático italiano de la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales, (Flacso). “Tal vez los ecuatorianos, al saberse vistos por más de 6.000 millones de personas, finalmente descubran la riqueza y hermosura de nuestro país”.
La ministra Baki se expresó en duros términos a quienes siguen “negativos”. “Los ecuatorianos deberían estar emocionados por ser la sede, pero algunos solo encuentran cosas negativas. Pensemos en positivo. Es algo bueno para Ecuador”, declaró al Nuevo Herald de Miami.
La organización del certamen mundial generará cientos de puestos de trabajo para los ecuatorianos”, publica diario El Universo: técnicos, electricistas, carpinteros, choferes, sastres y costureras son parte del equipo de trabajo. Solo en la construcción del escenario, por ejemplo, Alberto Borja, asesor técnico de la empresa a cargo, indicó que se generarán más de 200 empleos indirectos y unos 120 puestos directos para construir los mil metros cuadrados y graderíos del montaje. Los gobiernos seccionales tampoco se han quedado atrás y de una u otra forma hoy se pueden ver en el evento varios beneficios: la difusión a través de uno de los enlaces televisivos más completos (la NBC hasta China transmitido a 180 países) para la promoción de su condición turística; y hacia adentro, la posibilidad de asegurar un electorado cautivo para las próximas elecciones en octubre de este año, además de la participación de los beneficios comerciales y de generación urbana que genera la visita de las bellas y sus empresarios.
“Para un país acostumbrado a vivir de escándalo en escándalo político cada semana -afirma el catedrático Mauro Cervino- Miss Universo puede servir como una forma de recuperar credibilidad y para una mejor imagen del gobierno”.
Por ahora lo seguro es que Miss Universo traerá un inducido turístico debido al espacio televisivo mundial que tiene el evento. En una región andina conflictiva y empobrecida, el país aparece como una nación “emblemática”. La gente esperará que después no sea solamente “imagen”. (Con investigación de Franklin Soria).

Arias, ¿un obstáculo a los políticos jóvenes?

Especialistas consideran que las posibilidades de los eventuales candidatos están sujetas a las propuestas que presenten ante las nuevas demandas de la sociedad. Arias Sánchez minimiza oposición y Alvarez Desanti llama la atención sobre los peligros que conlleva la consolidación de los políticos tradicionales.
José Antonio Pastor
Tiempos del Mundo
SAN JOSÉ. Fernando Castro tiene 63 años y es seguidor del ex presidente Oscar Arias Sánchez porque considera que durante la primera administración de este socialdemócrata (1986-1990), el país experimentó un importante auge. Castro no dudará en apoyarlo en las próximas elecciones.
Por contra, Luis Eduardo González, de 19 años, votará por vez primera en el 2006 y dice que aún no sabe a quién respaldará pero no tiene intenciones de hacerlo por Arias, a quien siente muy distante a sus intereses.
Para el analista político Jaime Ordóñez, esta dualidad es normal ya que las nuevas generaciones también tienen nuevas demandas. “La sociedad cambia y las percepciones del imaginario social varían. Es así como para los jóvenes entre 18 y 27 años, la figura de Arias Sánchez o del propio Rafael Angel Calderón, presidente del período 1990-1994, son muy distantes”.
Ordóñez recordó que la decisión de permitir la reelección presidencial después de casi 40 años, hizo creer que el reloj generacional de la política se detendría para darle paso a los ex presidentes. Sin embargo, la experiencia en otros muchos países ha demostrado que las nuevas figuras tienen posibilidades siempre que “se sintonicen con las nuevas demandas de la sociedad”.
El 4 de abril del 2003, la Sala Constitucional de la Corte Suprema de Justicia anuló una reforma a la Constitución Política que prohibía la reelección presidencial, aceptando así dos acciones de inconstitucionalidad presentadas contra la reforma del artículo 132 de la Carta Magna que realizó la Asamblea Legislativa en 1969 por considerar que lesionaba los derechos fundamentales a elegir y a ser electo. El fallo favoreció a todos los ex mandatarios pero solo Arias decidió asumir esta nueva oportunidad.
El 18 de marzo pasado, Arias anunció oficialmente su precandidatura. Apenas 24 horas después, confirmó que se dedicaría a impulsar la reforma fiscal, el Tratado de Libre Comercio con Estados Unidos y las leyes para la apertura del Instituto Costarricense de Electricidad, ICE, y del Instituto Nacional de Seguros, INS. Consultado por el matutino La Nación sobre su adversario, Antonio Alvarez Desanti, quien fuera su ministro de Gobernación y de Agricultura, aseguró que “dos no pelean si uno no quiere”, no sin antes recordar que, según las encuestas, alrededor del 80% de los liberacionistas lo apoya. “Las águilas habitan en las cumbres y cometerían un gravísimo error si bajan al fango a pelear con los caracoles.”
Para Alvarez, la lucha de los políticos jóvenes va más allá de una campaña electoral, dejando entrever que una eventual derrota significaría un bloqueo para nuevas generaciones que pretenden un cambio en el modo de hacer las cosas. “El electorado tiene la posibilidad de escoger entre la consolidación de los políticos tradicionales o abrir las puertas de las nuevas ideas. En ese sentido, es fundamental un nuevo liderazgo que redistribuya la riqueza, que fortalezca la clase media y que presente propuestas novedosas,” comentó. Añadió que la gente es consciente de esto y que demostrará, a Arias, que siempre habrá más caracoles que águilas en el firmamento.