Un fantasma sin mantas

Un fantasma sin mantas

La repatriación de Manuel Antonio Noriega podría desestabilizar a Panamá, que se encuentra inmersa en plena campaña para las elecciones generales del 2 de mayo.

Rafael Candanedo y Regis Hanna
Tiempos del Mundo
CIUDAD DE PANAMÁ XNXX. Transcurridos catorce años de su ausencia, la pregunta sería si Noriega conseguirá —con su presencia— desestabilizar a este país de tres millones de habitantes.
La democracia panameña tiene las fortalezas para soportar una presencia de esa naturaleza. Sin embargo, se revivirían los fantasmas de la década del ochenta y de buena parte de la subsiguiente.
Marcel Salamín, exvideos vicecanciller, estima que Noriega no podrá desestabilizar nada; es más, cree que lo mejor que le puede ocurrir al general retirado es no vivir en Panamá, pues tendría que cumplir varias condenas por crímenes cometidos. “Pensar que puede desestabilizar es una visión de quien no conoce Panamá”, dice. “Ni siquiera entre sus seguidores más youporn allegados existe ninguna ilusión y confianza sobre una eventual presencia” del general retirado, argumenta Salamín.
A mediados de este mes, un comité de libertad condicional negó la solicitud de Noriega de acogerse a la libertad, aunque esa decisión puede ser apelada y existe mucha posibilidad de que en 2007 logre ese propósito.
Abrigó la religión Bautista
El ex vicepresidente de redtube la República Ricardo Arias Calderón cree que a Noriega lo espera la justicia para cumplir varias condenas por un total de sesenta años por los asesinatos del mayor militar Moisés Giroldi, el médico y ex viceministro Hugo Spadafora, y varios militares más en un episodio ocurrido en 1989 denominado la ‘Masacre de Albrook’.
“Conociendo a Manuel Antonio Noriega es posible que venga lleno de amargura y quiera crear problemas. Es posible que quiera venir a alterar el orden”, indica Guillermo Ford, ex porno vicepresidente de la República, empresario, ex embajador en Estados Unidos y candidato a la vicepresidencia de la república en la nómina presidencial encabezada por el ex presidente Guillermo Endara. “Conociéndolo, no se va a quedar quieto”, recalca.
Recordamos a Ford que Noriega ha abrigado la religión bautista y que recibió una rebaja de pena por buen comportamiento. “El camino del infierno también está lleno de buenas intenciones”, respondió, señalando además que existe el riesgo que el ex hombre fuerte logre congregar algún apoyo en torno a su figura. “Aunque todo es especulación,” enfatiza.
“Si viniese, Noriega querría pescar en río revuelto”, opina Rubén Darío Rodríguez Patiño, catedrático de Ciencia Política de la Universidad de Panamá. “Y no debe haber en el país río revuelto”, expresa.
“Lo que debe haber, explica, es un orden, el acatamiento de las normas del estado de derecho”. El profesor prevé que la presencia del militar “puede encontrar audiencia en sectores marginados, dado el creciente desencanto con la democracia”.
“Si viene, le cae la teja de la justicia. Va a tener que enfrentar los casos pendientes con la justicia,” indica Jaime Porcell, psicólogo e investigador de mercado. “El país tiene suficiente estabilidad para asimilar esa presencia; será como el fantasma cuando le quitan las mantas”, afirma.
¿Qué pasaría si un comité de excarcelación decidiera la liberación de Noriega y él optara por trasladarse a su país natal?
Marcel Salamín vaticina que se generaría un debate enconado y la gente rememoraría la represión en las calles y duras ofensas durante el periodo más oscuro del régimen militar, entre 1987 y 1989, período que antecedió a la invasión de Estados Unidos. “De ese debate, el único que perdería sería él. Sería como el ‘revisamiento’ a nuestro pasado, lo que le haría bien al país”, reflexiona Salamín y recalca que el general encarcelado no cuenta con seguidores en Panamá.
Noriega no ha pedido formalmente su repatriación ni ningún tribunal panameño la ha solicitado a los Estados Unidos. Tampoco Salamín cree que vaya a ocurrir en el futuro. Arias Calderón sostiene que es preferible que a Noriega no se le ocurra trasladarse a su Panamá natal. “Lo mejor es que no nos volvamos a encontrar con él en el país”.
Cree que es difícil que Estados Unidos dé el paso de repatriarlo, por cuanto Noriega, según el ex vicepresidente, es el responsable de los muertos y víctimas de la invasión, tanto norteamericanas como panameñas.
“Él los provocó. La invasión no se habría dado si él no hubiera actuado como actuó,” expresa. Según las cifras que maneja Arias Calderón, quien fue ministro de Gobierno y Justicia después de la invasión, murieron veintiséis militares norteamericanos. De Panamá, fallecieron 321 personas (57 de ellas militares), según un documento de una organización médica local, avalada por el Comité Panameño por los Derechos Humanos. Arias Calderón lamenta que aún no se haya producido el cambio de registro en favor del Estado de propiedades de
Noriega, como una residencia en la exclusiva urbanización capitalina de Altos del Golf y una finca en la provincia de Chiriquí, en la frontera con Costa Rica. “Además tiene mucho dinero que aún no ha sido identificado y, por lo tanto, no se ha puesto en manos del Estado”.Noriega es una persona vengativa, recuerda Porcell. “¿Habrá cambiado?,” se pregunta. “Es cierto que ha disminuido su poder, ¿pero ha disminuido el poder de hacer daño?”, reflexiona el psicólogo.
Nacido en febrero de 1940, Noriega recibió formación militar en Perú y trabajó en los servicios secretos de la Guardia Nacional de Panamá hasta que en 1983 llegó a ser su comandante en jefe.